La comedia a la italiana: cuando reír dolía

La comedia a la italiana contó la posguerra, el milagro económico y las desilusiones posteriores mediante personajes a menudo mezquinos, vanidosos, cobardes o hambrientos de ascenso. La risa no suavizaba la realidad; la volvía más visible. En las películas de Monicelli, Risi, Germi y Scola, familia, dinero, sexualidad, trabajo y política aparecen a través de hombres convencidos de que siempre sabrán arreglárselas, hasta que el final revela el precio de sus decisiones.

Escena evocadora con automóvil italiano clásico en una carretera de verano, mesa familiar y figuras cinematográficas de estilo realista
La comedia a la italiana: cuando reír dolía Créditos: Imagen generada por IA

Cuando la risa se detiene

Ferragosto de 1962. Roma está casi vacía, el calor parece cansar hasta las calles y un Lancia Aurelia Spider cruza la ciudad como si cada semáforo fuera una ofensa personal. Al volante va Bruno Cortona, interpretado por Vittorio Gassman: habla, bebe, seduce, provoca, adelanta. A su lado está Roberto, un estudiante tímido y prudente, arrastrado a un viaje que parece unas largas vacaciones improvisadas. Il sorpasso, de Dino Risi, hace reír durante buena parte de su recorrido. Bruno es excesivo, arrogante y está lleno de historias inverosímiles; su vitalidad contagia incluso a quien lo mira con desconfianza. Después, la velocidad adquiere otro sentido. El coche, símbolo de libertad y prosperidad, lleva consigo una violencia que hasta entonces permanecía escondida detrás de las bromas. [4]

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