Roma no cayó en un día: qué ocurrió realmente al final del Imperio romano de Occidente

El año 476 marcó la deposición de Rómulo Augústulo y el final del emperador romano de Occidente residente en Italia, no la desaparición inmediata de Roma. El poder imperial ya estaba debilitado por problemas fiscales, pérdida de provincias, guerras y luchas internas. Bajo Odoacro y después de él, sobrevivieron el derecho romano, el latín, las ciudades, la Iglesia y muchas prácticas administrativas. El final de Occidente fue una transformación larga, con rupturas reales, pero sin un único día final.

Vista realista de Rávena en la Antigüedad tardía, con un funcionario romano, un senador y soldados vestidos al estilo del siglo V
El final del Imperio romano de Occidente Créditos: Imagen generada por IA

Una fecha incompleta

«Roma cayó en 476»: lo hemos leído todos en un manual, y la frase sirve para orientarse. Pero es demasiado breve para contar lo que ocurrió de verdad. Ese año Roma no fue arrasada, sus habitantes no dejaron de hablar latín y el derecho romano no desapareció de las oficinas públicas.

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